Últimamente no escucho canciones melancólicas por el mismo motivo por el que no leo poemas tristes: me siento demasiado contenta y activa para dejarme arrastrar por sus cantos de sirena. Sin embargo, al pensar en tomar el testigo que Tsunami tan generosamente ofreció a quien se animara a cogerlo, quise buscar una canción para este post y no pude evitar pensar que ésta era la ideal, por muchas razones que no voy a explicar, al menos hoy. Pero de las cinco cosas que voy a contar sobre mí la primera tiene que ver ella:
1. Empecé a escuchar música muy tarde, así que hay todavía un inmenso territorio musical que tengo que explorar, pero si tuviera que decir cuál es mi canción favorita sería ésta, seguramente porque dice más de mí de lo que me gusta reconocer.
2. Cuando digo "no", es que no. Ni grito, ni peleo, ni discuto, pero tampoco doy mi brazo a torcer: me limito a esperar pacientemente a que el otro se dé cuenta de que la decisión ya está tomada. En mi defensa diré que me pienso mucho, mucho las cosas antes de decidir algo y que escucho los consejos de los demás antes de decidirme (aunque lo disimule). Pero una vez tomada la decisión no hay marcha atrás.
3. Durante muchos años mi sueño fue pasar totalmente desapercibida y desarrollé una increíble capacidad para no darme cuenta de si la gente me miraba, me cogía cariño o estaba interesada en mí. Siempre me aterró que la gente quisiera algo de mí que no pudiera darles, y las expectativas de los demás me producían una gran angustia que me llevó, en más de una ocasión, al autosabotaje. A día de hoy creo que tengo todo eso más o menos superado, aunque sigo prefiriendo no llamar la atención, me sigue intimidando un poco (o bastante) que la gente se encariñe rápidamente conmigo, y recientemente me he descubierto a punto de estropear algo por miedo a no ser lo que creía que esperaban de mí. Mmmmmmm, no, va a ser que no lo tengo tan superado como pensaba :P
4. He sido lectora compulsiva desde niña, tanto de libros como de los pocos comics que cayeron en mis manos. También devoraba películas y series de televisión, aunque mis mejores amigos siempre fueron de tinta y papel. Sin embargo, ni tengo una obra, ni un autor, ni una película favorita, ni quise ser nunca ninguno de esos personajes de ficción que tanto me ayudaron a evadirme de la realidad: mi forma de meterme en las historias era imaginarme quién sería yo si formase parte de ellas.
y 5. Soy una asidua lectora anónima de gran número de blogs y cada semana busco por ahí alguno nuevo al que engancharme, sumando al menos uno o dos a la lista. Pero no suelo dejar comentarios por timidez, pereza o falta de tiempo: como me diese por comentarlos todos ¡¡no daría abasto!!
Y ya van cinco ¿no? Con la de cosas que se me ocurren para contar... pero siempre es mejor dejar algo en el misterio, o eso dicen. Y siguiendo el ejemplo de Tsunami, ¿alguien se anima?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada