martes, 13 de marzo de 2007

De vuelta

Como la marea (como la nostalgia) siempre acabo volviendo a esta orilla, siempre termino llegando al mismo puerto por extraño que sea mi camino. Se me fue mes y medio perdida en un mar tormentoso plagado de dolores de cabeza que no me dejaban trabajar, ni leer, ni escribir. Y yo, que incluso cuando duermo sueño cuentos, historias y palabras, me sentí desvalida en mi extraño destierro silencioso. ¿Qué soy yo sin palabras? Aunque siempre me guarde las mejores historias, aunque escriba despacio (muuuuy despacio) y sólamente cuente la mitad, las palabras danzan en mi cabeza a todas horas, juegan, ríen, protestan, me acompañan. Aunque no las escriba, aunque no les de voz, siempre están para mí, siempre. Pero ese mes y medio...

Me perdí. Justo cuando mi brújula había encontrado un norte, cuando tenía un mapa que marcaba los pasos a seguir y el punto de llegada, cuando hasta las historias que dejo siempre "para después" encontraban su hueco en mi rutina, me perdí, naufragué, me arrastró la tormenta. ¿Y ahora? Ahora toca volver, pero... Ya sabéis: nunca vuelves al lugar que dejas. Yo he perdido el invierno, los días en que amanece tarde y hace frío, y me he encontrado con esta primavera anticipada. He perdido, también, tiempo que no tenía, y se han desbaratado las piezas de mi puzzle. Y, lo que más me duele, perdí (y no quería) este hábito extraño de escribir.

Poco a poco voy logrando recuperarme del naufragio, izar de nuevo las velas y retomar el rumbo. Pero las horas vuelan recomponiendo el puzzle y siempre se hace tarde para venir aquí, siempre parecen volar hacia la almohada las palabras cuando por fin consigo darme un respiro. Pero hoy, mientras mis niños duermen cabeza con cabeza en el sofá, las palabras han querido acudir a mi llamada. Y aunque todo es, de alguna manera, diferente, e incluso me resulta un tanto extraño este espacio que yo misma creé, me basta con saber que estoy de vuelta. ¿Y qué importa sentir que, en cierto modo, me tengo que volver a reinventar? Tengo ganas de ver dónde me lleva esta vez la marea.

¿Qué te voy a decir?
Si yo acabo de llegar,
si esto es como el mar,
¿quién conoce alguna esquina?

(Fito & Fitipaldis, Acabo de llegar)