jueves, 29 de marzo de 2007

Despertando


Todavía es de noche mientras me terminó el café frente al ordenador (al que últimamente le cuesta espabilarse casi tanto como a mí) y dejo que las primeras palabras del día se asienten en mi cabeza. La primavera me ha robado una hora de sueño, pero me ha devuelto el placer de ver amanecer lentamente mientras organizo el día y aprovecho al máximo estas primeras horas de trabajo en las que parte de la ciudad aún duerme, los primeros autobuses urbanos empiezan su recorrido y la luna aún puede verse en el cielo.

Lucky maulla por la casa reclamando mimos (¡tan temprano!) y alterando un poco la calma del momento. Pero eso, también, forma desde hace tiempo parte de la rutina de mi vida, igual que ese otro momento de calma por las noches, cuando agotada me tumbo en el sofá y se vienen los dos a dormirse en mi regazo. Ellos me miran serios, acomodándose, cerrando los ojitos, mulléndome la bata con las patas (hacen palmitas, decía Gb.) y yo no puedo evitar sonreír al pensar que vienen porque quieren, que yo nunca les busco, les llamo o les agobio: les dejo ir y venir libremente, a su antojo, mientras yo continúo buscando mi camino. Igual que a las personas, pienso luego; y sonrío.

Últimamente mi vida es así, está hecha de pequeños momentos, de instantes luminosos en que todo parece estar en su lugar. Y de calma, sobre todo de calma, a pesar del trabajo que aún me queda, de los ciclos, siempre recurrentes, de actividad y de parón forzoso, a pesar del cansancio y el sueño acumulado, la angustia ya no está. Ni siquiera cuando me pregunto cómo será la vida después de mi puzzle, cómo será, después de cuatro años de trabajo, levantarse un día y no tener que pensar en él. Después de este largo viaje, de este largo camino que recorrimos juntos y que me ha ayudado, sobre todo, a conocerme a mí misma, me siento un poco traidora al pensar que en unos meses todo habrá terminado. Aunque nunca termine del todo, aunque siempren queden poemas y laberintos por desentrañar, aunque cada día sienta más íntimo y más mío el puzzle y sus respuestas, una etapa se cierra y aún no sé muy bien lo que vendrá después.

Todavía es de noche... Mientras empieza el día y los enanos duermen, de nuevo, en el sofá, las palabras y los sueños vuelan, ligeros y veloces, por mi cabeza (¡tan temprano!), y mi puzzle me espera. Qué dulce es despertarse con la calma llenando los rincones de la casa y arrullandando, cálido y tierno, este pequeño corazón...


Despierta, despierta, llevas rato durmiendo,
y todavía queda un largo trecho.
(MClan)

4 comentarios:

Dan dijo...

Mullendo o amasando, un rasgo de atavismo que los felinos cargamos todas las vidas.

Forastero siempre.

Salud.

!D

libertad dijo...

Precioso tu texto. El ritmo, la cadencia, la quietud y la calma que transmites más allá de la palabras.
Me ha encantado leerte en mi vuelta.
Un beso fuerte!
(y me alegro de lo que cuentas)

Silent Heart dijo...

Igual que la "mala fama" de seres indepentientes, Dan, que "mis felinos" se empeñan en desmentir a todas horas pidiendo mimos, reclamando atención, viniendo a dormir en mi regazo. A veces me pregunto quién vive con quién, si ellos conmigo o yo con ellos...

Bienvenido, forastero, a mi hogar virtual :)

Silent Heart dijo...

Gracias, Libertad, me alegro de tenerte de vuelta por aquí.

Un abrazo :)