
A veces las palabras se resisten, vienen y van por mi cabeza, se posan remolonas sobre los muebles de mi casa, se esconden en los libros que aún no he visitado o se enredan, tiernas y caprichosas, entre los dedos de mis manos. Polvo de mariposa que deja de servir para volar cuando lo tocas, aprendí hace ya tiempo que lo difícil no es contar las cosas, sino hacerlas vivir y palpitar con este torpe abecedario que solo cuando calla logra decir lo que realmente importa. Cazador hábil y sigiloso del palpitar de un corazón sincero, armado de palabras se acerca silencioso, rondando la emoción con pasos cortos, con tenues pinceladas, mirándola sin llegar a tocarla, sintiéndola sin llegar a decirla, perdiéndose con ella en ese mundo extraño donde se desdibujan los contornos de ese otro real y de aristas más duras. Y mientras crecen, rumorosas y suaves como un segundo hogar, las historias que un día escribiré, se ahondan las raíces de ese mundo interior, paralelo y a la vez simultáneo a esa vida real que siempre he sentido un poco ajena.
Mi puzzle, de algún modo, se me ahonda también en cuanto me descuido. Se me pierden cabeza y corazón recorriendo poemas, transitando laberintos ajenos que tientan al lenguaje con promesas distintas, que juegan a contar diciendo o callando, o gritando las cosas, también, algunas veces. Yo veo más allá de las palabras el camino que lleva a la magia del verso, la música que late en lo más hondo dando vida al torpe abecedario que todos transitamos, quizás inútilmente. Y presiento, como un aroma que persiste a pesar de los años, los pasos del autor que recorrió por vez primera ese camino y que nos fue dejando, para quien sepa verlo, el hilo de Ariadna de sus versos.
Después, antes, durante todas estas palabras, el mundo real gira ajeno a mi ritmo y mi tiempo interior. Me dice el calendario que, otra vez, han pasado los días sin que yo me dé cuenta. Qué le vamos a hacer, a estas alturas empiezo a comprender que no tengo remedio.
Y busqué y subí y fui preso entre las alas del amor
sin distancia y sin recuerdos
en las arenas de esta soledad
Habana Blues, Arenas de soledad
3 comentarios:
Dejo un abrazo desde Buenos Aires.
MentesSueltas
Querida amiga, espero que todas las palabras, sean como sean, siempre ayuden y ensenen.
Mis mejores deseos, no tengo apenas tiempo pero agradezco tus visitas y tu amistad.
Un abrazo enorme para ti. Ojala te llegue...
Un abrazo también para ti, Mentessueltas, y bienvenido a mi hogar virtual. :)
Querida Tsunami, yo también ando liada y sin tiempo para casi nada, pero siempre que puedo, ya lo sabes, disfruto de tus letras. Espero que estés bien y gracias por encontrar un hueco para pasarte por aquí. Un abrazo enorme :D
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