Investigadora en paro y con tesis in medias res necesita vacaciones urgentes, a ser posible con "lavado de cerebro" incluido que borre, al menos por un tiempo, las ideas, los versos y todas las palabras que se le han ido acumulando en la cabeza en los últimos meses o los últimos años: a estas alturas reconoce que hay ciertas vocales y consonantes, y algunos ecos de músicas perdidas, que dormitan en los rincones de la memoria como ese polvo añejo que viste las estancias de las casas antiguas. Palabras que regresan cuando menos lo espera, sin sentido aparente, como un viajero extraño que llamase a la puerta trayendo el aroma de parajes lejanos e invadiese, sin previo aviso y sin invitación, el salón y las horas desvalidas e incautas de este largo e incómodo verano.Como las estaciones, las palabras retornan y completan su ciclo, nacen, crecen y mueren, fluyen como las olas, estallan en la arena como espuma de mar, y me arrastran con ellas. Los silencios regresan, también, para dejar dormir a las palabras cansadas, para dejarlas volver al reino del olvido donde el tiempo les cura las heridas y las va despojando, delicado y paciente, de todo el equipaje emocional que la vida les carga a las espaldas.
Libres de la memoria de los años pasados, ligeras de nuevo como recién nacidas, retornan a mi lado, vuelven para dejarme entre los dedos polvo de mariposas suave, brillante, mágico. Quién pudiera dejarse el equipaje de la vida en los brazos del sueño, como ellas, o volver del olvido libre de toda carga, o al menos encontrarlo...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada