¡Treinta ya! Bailan los sietes en el calendario anunciando la fecha y este año toca cambiar de década. ¡Treinta! ¡Ay, pero qué bien suena! Tintinea con todas las opciones que se abren ante mí, brilla con todos los proyectos que me aguardan, ríe con los sueños y las ilusiones que me impulsan cada día. Llegan en el momento justo estos treinta, cuando ya veo el final de mi puzzle y cada día me gusta más la imagen que dibuja; cuando sé que ¡por fin! he superado (lo siento cada día, ¡el algodón no engaña!) los miedos y las inseguridades que padecí tantos años, y creo en mí y en mi capacidad para alcanzar mis sueños; cuando escribir ya no es una opción ni un hobby, sino una forma de ser, de estar, casi de vivir.
¡Ya tengo treinta años! Y las cosas han cambiado tanto, han mejorado tanto de un tiempo para acá. De todas las alegrías, seguramente la mayor es ver a mi familia también ilusionada. Por qué será que cuanto más crecemos más niños nos veo a todos ¡hasta a mi madre! Y aunque aún haya sombras (esas las habrá siempre) siento que cada uno va volviendo a su origen, nos vamos reencontrado a nosotros mismos, vamos reconociendo a los demás, y eso es hermoso.
Cuántos pasos he dado, cuántas vueltas y errores para llegar aquí. Y cuánta gente he conocido a lo largo del camino. Algunos aún siguen en mi vida; con otros nos ha podido la distancia, el tiempo, las ocupaciones, pero sé que mi vida no sería lo mismo sin mi gente: mi familia, mi pirata, mis amigos (los que están cerca, los que están lejos), mi jefe con su infinita paciencia y confianza (mi puzzle sin él no sería posible), mis compañeros de la universidad (profesores que han dejado huella, becarios con los que he compartido y comparto esta "crónica de una angustia anunciada" que es toda investigación), los alumnos con los que siempre aprendo y que me han ayudado (aunque ellos no lo sepan) a superar mis miedos y apasionarme un poquito más con la docencia.
¡Treinta añazos! Y el corazón me dice que lo mejor empieza ahora. ¡Habrá que celebrarlo! Así que aquí os dejo mi famoso bizcocho de chocolate, ése que llevo a todos los cumpleaños a los que me invitan, a los sitios a los que viajo y de vez en cuando a la facultad (que a los compis siempre les anima tomar un tentempié a media mañana), para que compartáis conmigo un poco de la alegría, la ilusión y la dulzura de este tiempo y de mi cumpleaños.
I could be brown
I could be blue
I could be violet sky
I could be hurtful
I could be purple
I could be anything you like
Mika - "Grace Kelly"
2 comentarios:
Veo que a tí te han sentado bien los años, a mi no me sentaron bien, aunque ahora los llevo mejor...
muach!! Felicidades otra vez!
Me acuerdo, me acuerdo, jejeje. Pero mis treinta vienen cargados de sueños, ilusiones y pequeños triunfos, ¡cómo no disfrutarlos!
Gracias (otra vez) ;)
Besos
Publicar un comentario en la entrada