No preguntaste al cisne
No preguntaste al cisne. A la luna vestida
de corazón de hielos no le dijiste nada.
de corazón de hielos no le dijiste nada.
La ciudad lo sabía; lo sabía la entrada
de tu calle y la puerta de tu casa escondida.
de tu calle y la puerta de tu casa escondida.
Lo sabía la estrella que saltaba perdida
de tejado en tejado. La torre disfrazada
de cáliz, lo sabía. Y la pregunta ansiada
se quedaba en el miedo de tus labios prendida.
Yo fui quien te lo dijo. Se hizo más alto el cielo,
más abierta la noche. Se pararon las cruces
de todas las veletas, pendientes de mi anhelo.
de tejado en tejado. La torre disfrazada
de cáliz, lo sabía. Y la pregunta ansiada
se quedaba en el miedo de tus labios prendida.
Yo fui quien te lo dijo. Se hizo más alto el cielo,
más abierta la noche. Se pararon las cruces
de todas las veletas, pendientes de mi anhelo.
Y cuando de tus ojos lo adivinó un lucero,
luna y torre cantaron, confundidas en luces,
el primer entusiasmo de nuestro albor primero.
el primer entusiasmo de nuestro albor primero.
José García Nieto, Víspera hacia ti (1940)
Cuánto tiempo ha pasado desde el primer encuentro, desde que me atrapara su música y lograra agitar algo en mi interior que aún hoy no he logrado definir. Cada vez que lo leo, que sus palabras acarician mis labios y trato de seguir la música marcada --paso a paso, acento, acento, pausa, acento, acento... cómo conoce el alejandrino su camino-- me arrastra el corazón hacia otro ritmo, hacia otro sentimiento que no entiende de límites ni normas. Cómo le gusta acelerar el paso buscando la respuesta que aguarda más allá de la pausa canónica del verso. Así se va, saltando de tejado en tejado, de hemistiquio a hemistiquio buscando quién le diga... ¿Cuál era la pregunta? Ah, la pregunta ansiada... La respuesta: el silencio. ¿Para qué las palabras si la música sabe, si la música cuenta mejor ese secreto. ¿Lo adivinan tus ojos, te lo susurra ya tu corazón...?
Qué tendrás esos versos que siempre me aletean en los labios, me arrastran y me llevan, y me hacen sonreír cada vez que los leo.
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