Mimoso y tierno, se sienta en mi regazo mientras trabajo en el ordenador, ronronea y me mira con sus ojitos azules reclamando mis manos: lo que de verdad quiere es dormise abrazado a mi mano izquierda mientras con la derecha le acaricio. Desde que el primer día que llegó a casa, canijo y flacucho, trepó hasta el sofá y se acomodó en mi regazo, cuando quiere mimos no para hasta conseguirlos: viene, me mira, intenta acomodarse y si no encuentra el modo me da con la patita para que cambie de posición como diciendo "a ver, a ver, que así no se puedo". Si eso no le funciona ruta con tono de reproche y al final, qué remedio, cedes y le haces un sitio.
A media voz te contaré mi historia, ésa que se va haciendo con los sueños, las prisas, la ternura y los latidos de mi corazón. Pero si es un diario lo que buscas será mejor que sigas tu camino: mis alas están hechas de palabras y el tiempo que las toca no habitará jamás un calendario.
miércoles, 11 de julio de 2007
Willy
Mimoso y tierno, se sienta en mi regazo mientras trabajo en el ordenador, ronronea y me mira con sus ojitos azules reclamando mis manos: lo que de verdad quiere es dormise abrazado a mi mano izquierda mientras con la derecha le acaricio. Desde que el primer día que llegó a casa, canijo y flacucho, trepó hasta el sofá y se acomodó en mi regazo, cuando quiere mimos no para hasta conseguirlos: viene, me mira, intenta acomodarse y si no encuentra el modo me da con la patita para que cambie de posición como diciendo "a ver, a ver, que así no se puedo". Si eso no le funciona ruta con tono de reproche y al final, qué remedio, cedes y le haces un sitio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada