
Extraña alquimia ésta que se lleva las horas y los días para dejarte a cambio solamente un puñado de polvo de ceniza, de palabras que te suenan ajenas apenas las escribes. Qué raro se me hace leerme alguna veces, enfrentarme cara a cara a ese extraño "nosotros" del discurso científico, tan correcto y distante, tan frío y tan formal e incapaz, sin embargo, al menos en mi caso (y hay siempre un "yo" que late detrás de ese plural) de contener del todo la pasión y ese algo que vibra en las palabras en cuanto me descuido. Ese algo que tiene las respuestas que buscamos (tú, y yo, y casi todos) y que el otro "nosotros" sólo logra intuir cuando se desmelena y se quita el disfraz (un poco al menos: la corbata, tal vez, el traje de domingo, la bata blanca, el gris de funcionario que ha olvidado el porqué de cada día).
Destilando palabras, juntando los metales del saber, dividiendo en parcelas lo que antes era un todo, o inténtandolo al menos: cómo aislar la medida del latido preciso del verso que te arrastra apenas lo murmuras; cómo ignorar el juego de huellas en la arena mientras cuentas las sílabas, si éstas te van contando a gritos su secreto; cómo acallar al corazón si ya se te ha escapado a la siguiente estrofa, si ya el ritmo y la música le tienen en sus redes, si ya no hay vuelta atrás... Y sin embargo sigues, poema a laberinto, laberinto a poema, dejando el corazón en tantos versos que sabes que su historia será también la tuya, aunque no quieras.
Destilando palabras: medir, contar, saber para olvidarlo luego; recorrer el camino una y mil veces, sin agotarlo nunca; y contarlo después (¡como si fuera fácil!) con ese frío nosotros que no sabe, que no acepta, que no puede entender que cada línea escrita es un poco de ti que se va para siempre, que se te vuelve extraño y se lleva consigo las horas y los días, los pasos y los versos, y el pobre corazón enredado con ellos.
Extraña alquimia ésta: no importa cuanto des, ella nunca devuelve la respuesta precisa, solamente preguntas y preguntas... e insondables silencios. Y sin embargo sigo, aunque parezca inútil, aunque a ratos no quiera, aunque a veces me pierda...
Relax
there is an answer to the darkest times.
It's clear we don't understand
but the last thing on my mind
it's to leave you.
Mika: Relax, take it easy
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