lunes, 17 de diciembre de 2007

Insomnio


No duermen las palabras esta noche. Las ideas no duermen. Las plumas de mis alas se remueven inquietas, intuyen el camino, el viento en contra, el reto, el norte de la brújula que se había perdido.

No duermen las palabras esta noche. Inquietas, exigentes, han espantado al sueño, y me han dejado insomne al borde de tu cuerpo. Hoy, mañana, después. El mundo espera a que despierte el sol para seguir andando. Pero yo sigo aquí. Los sueños que he forjado empiezan a moverse sin mí cuando yo duermo. Pero hoy estoy despierta.

¿Cuánto tiempo he dormido? Cuánto tiempo he dejado escurrirse entre los dedos suaves del silencio. Cuántas horas calladas de historias nunca escritas. Principios y finales se confunden. Anclada entre los brazos de tu ausencia, amarrada al miedo inconfesable de perderte, he dejado pasar las horas y los días para que tú volvieras, sin saberlo. Penélope imposible que teje y que desteje el tapiz de su vida para que tú regreses.

Para hacer mi camino, para llenar mi nombre de nuevo con mi esencia, para ser yo por fin aunque no sepa qué esconde realmente esa palabra, sé que debo perderte, aunque no quiera. Lo mágico, lo extraño, es que tú lo supieras desde siempre.