viernes, 21 de diciembre de 2007

Quien le dé un corazón a este minuto


Quien le dé un corazón a este minuto
yerto, a este fluir sin armonía,
a esta mi sangre dolorosa y fría,
a este seco dolor sin voz ni luto.

Quien pula aristas al diamante bruto,
quien vuelva al ave su perdida guía,
quien haga soledad y compañía,
voz y silencio, al cántico absoluto.

Quien me devuelva todos mis mensajes
y sea, en mis quietudes recogida,
costa anhelada y vela de mis viajes.

Quien la salud me torne con su herida,
quien a mi sueño preste sus paisajes
—¡ansia sin forma!— cumplirá mi vida.

Dionisio Ridruejo, Primer libro de amor