Ya se acaban las fiestas... Tan sólo queda Reyes y esa ilusión infantil por los regalos (casi más por buscarlos para los demás que por abrirlos) que aunque a veces se duerma un poco enseguida despierta, dispuesta a dejarse llevar un año más por las prisas, las compras de última hora y la felicidad de ir juntando paquetes.
¿Habéis sido buenos? ¿Los Reyes Magos os traerán carbón o cosas bonitas para este año que empezó entre risas y con las doce uvas tomadas a su debido tiempo? Yo no he pedido nada porque el mejor regalo me llegó poco a poco, casi de puntillas, a lo largo de 2007: ver a mi gente cada vez mejor, más animada, casi feliz, haciendo cada uno su camino, y sin embargo cada vez más cerca y con ganas de reunirse. Y eso que en Noche Buena casi había (o sin casi) más comida que personas...
2008 ha llegado cargado de sueños, de esperanzas... y de cambios. Es hora de crecer. Mi puzzle se termina y con él una etapa muy especial, unos años marcados por una búsqueda que me ha llevado, sobre todo, a conocerme a mí misma, a reencontrar mis sueños y mi voz. Pero ya es hora de cerrar ese capítulo y empezar uno nuevo, aunque no sepa bien qué me depara el futuro ni dónde me lleva mi camino. Pero la incertidumbre, al menos para mí, es casi un aliciente...
¡¡Es víspera de Reyes!! Y toca, más que nunca, ser un poquito niños todavía, disfrutar de las luces de las calles que pronto quitarán, de las sonrisas infantiles en la cabalgata, del papel de regalo que mañana acabará roto y arrugado en un rincón. Sin prisas, sin agobios, saldré a buscar ese regalo que me encargó Melchor y sé que me espera medio escondido en alguna tienda. Búscame entre la gente: seré la que sonríe sin motivo aparente, con una bolsa o dos entre las manos, y con mil sueños e historias aún por escribir latiendo en mi mirada. Pero no me saludes si me encuentras: déjame disfrutar de esta breve prórroga, de este tiempo prestado que vuelve de la infancia cada año, siempre igual y siempre diferente, a recordarnos que debemos seguir siendo un poco niños todavía para no perdernos del todo a nosotros mismos.
Melchor
Que me quitéis tanta arena
y la larga teoría
de esa monda lejanía
rendida a la noche en pena…
Borradme del firmamento
esa nube aventurera
y arrancadme la palmera
maniatada por el viento.
Sobran estrellas de plata
y arcángeles y pastores…
(Por los altos corredores
rueda una luna escarlata.)
Quitadme vaca y esquilas
y sus encajes de espuma
y el gordo buey y la bruma
bebiéndose las pupilas…
Quítate tú, San José;
carpintero celestial.
Desármame ese portal
de la falda de Belén…
…Que traigo el alma viajera
por ver a Dios en la cuna,
y no me dejáis: la luna,
la nube, tú y la palmera.
y la larga teoría
de esa monda lejanía
rendida a la noche en pena…
Borradme del firmamento
esa nube aventurera
y arrancadme la palmera
maniatada por el viento.
Sobran estrellas de plata
y arcángeles y pastores…
(Por los altos corredores
rueda una luna escarlata.)
Quitadme vaca y esquilas
y sus encajes de espuma
y el gordo buey y la bruma
bebiéndose las pupilas…
Quítate tú, San José;
carpintero celestial.
Desármame ese portal
de la falda de Belén…
…Que traigo el alma viajera
por ver a Dios en la cuna,
y no me dejáis: la luna,
la nube, tú y la palmera.
Victoriano Crémer, Tacto sonoro (1944)
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